La tentación no vive arriba



No, la tentación no vive arriba recordando en parte el título de la peli interpretada por quién iba a ser si no? Marilyn Monroe.
La tentación forma parte indivisible del espíritu que anima a aquellos que quieren controlarnos. Unos dicen que son para salvarnos el alma cuando lo que quieren es robárnosla y, otros, que por nuestro bien. Se confunden ellos y de rechazo, confundirnos a nosotros.
La fauna es variada y transversal, la componen todos aquellos que aspiran a controlar al personal con la finalidad exclusiva de tenernos cogidos por el machito. Ellos saben que hay una serie de resortes en la sociedad que si están bien controlados, es, o serán, garantía para perpetuarse en el Poder que a la postre es de lo que se trata.
Entre las especies, habrá políticos o politólogos, libre pensadores o liberales, enseñantes, religiosos, o dictadores pertrechados por los mecanismos que les permite su régimen. Se trata de controlar la Justicia, los cuarteles, el parlamento, las aulas, los medios. Ellos lo saben y se creen con razón fundada que nosotros no sabemos lo que pretenden.
Sabemos o deberíamos saber para estar prevenidos que las aulas es el mejor vivero donde germinar conciencias, moldeando las mentes en periodo de estructuración.
En las aulas se enseña, se imparten conocimientos… y se adoctrina.
Hay Cultura, Educación y Adoctrinamiento.
Lo digo así, con mayúscula por ser importantes las tres patas donde se asientan las funciones del escultor –esculpidor más bien– de mentes en periodo de formación. Enseñan los docentes, incluso puede ser que se atrevan a educar, cuando esta última función debería dejarse a la familia, pero bueno, pongamos que podría ser compartida entre gente de principios.
Pero ¡ay! el problema es cuando se mezclan conceptos y actores dispuestos a suplantar funciones ajenas con pensamientos nada confesables. Y me refiero a aquellos que amparados por las cuatro paredes del aula y sin muchos testigos “formados” ¿por qué no adoctrinar? Total es por su bien.
Concluyo bastante escéptico recordando lo que oigo con demasiada frecuencia aquello “de todo por el pueblo y para el pueblo” para añadir en silencio y para mis adentros, que “gracias a este pueblo no viviríamos como vivimos”. Complacientes, magnánimos, generosos, comprensivos, duales, olvidadizos.
Flori, enero 2025

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