EL TRASLADO (2)

Puente antiguo sobre el río. Lorca junio de 2024

 Otra media jornada, y es más que suficiente, para seguir generando mala sangre a la vista de las inevitables decisiones de limpieza. Hoy le ha tocado a los kilos de papel agrupados en carpetas, cajones, incluso insumos en forma de blocs  de papel con el membrete de como se llevaba en la antigüedad, tarjetas de visita hoy obsoletas.

 Un cajón aparece  desbordado con numerosos sobres indicando que es la declaración de la Renta de varios años. ¡Al fuego! Resoluciones, reclamaciones, paralelas… de una institución que no te deja respirar ni estando jubilado. Unos te deja respirar y en el siguiente,  doble reclamación. Unos años más que otros, aunque los ingresos hayan sido los mismos.

 El paquete, desordenado de mi historial médico ¡Al fuego! Ahí el material es más sofisticado conforme me hice mayor y las pruebas médicas pasaban de las placas de rayos  X a las tiras de electrocardiogramas; o los CD´s. Son tres o cuatro kilos de papeles que, amontonados, con el único orden de que el primero que aparece sea el último en llegar.

 Asoman fotos en papel que sin saber dónde guardarlas las había colocado dentro de un sobre. Tremendo error porque el sobre ha ido también al fuego. Dentro de este sindios es inevitable recuperar cosas que no debes quemar, por ejemplo, el original de mi partida de Bautismo, el Libro de Familia y la cartilla de cuando acabas la mili y te dan “la blanca”. Me pregunto cuántos papeles oficiales, carnets de la licencia de caza, permiso de armas; del tiro olímpico, de la Federación de Tenis, de la tarjeta de la Seguridad Social, de la biblioteca pública;  del Mercadona, del Carrefour y de la gasolinera; de la tarjeta de débito sin saber al cabo de los años qué es una cosa y otra; del teleclub de mi pueblo; de la AA de AA. de FP… ¡Al fuego!

 Una lágrima de nostalgia al ver dos fotos, una antes de la operación a corazón abierto situado frente a un espejo. Por si me quedo en la operación quiero que sepan mis deudos que en otra etapa tuve mejor ver que ahora, y otra posterior suponiendo, como así fue, que el esternón aparecería grapado  y el cuerpo otrora firme, ahora un espantajo. De milagro se han salvado las fotos porque salieron del sobre que las contenía huyendo del fuego.

 Mi colaboradora en el incendio controlado aparece con un montón de medicinas super caducadas. Un bote de no sé qué producto o envase, estalla por efecto del calor.  Me llegan cristales minúsculos que felizmente no me hacen nada.

 Doy por finalizada la hoguera. El estallido debe ser una señal de venganza por mi afán inquisidor. San Juan está cerca.

 

Flori, 11 de junio de 2024

Luis Martínez Reche



Comentarios

  1. Ardua tarea D.Luis, en la que se quedan atrás historias y recuerdos que, por obsoletos e inútiles, hay que hacer desaparecer. No es extraño que se escape una lágrima, es la inevitable sensación de desprendernos de parte de nuestra vida, pero inmediatamente, aparecerá esa reconfortante sensación de liberación del peso de lo que ya para nada sirve.
    Ánimo!

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