ARROZ BOMBA
Una jornada por la sierra de las Estancias
Repitió el bueno
de Juan, donde podían escuchar, que el arroz era “bomba” pero no de el de
Calasparra, sino otro mejor. Que los pollos, camperos, de los que se alimentan
picando en el suelo…Qué, lógicamente, aquello que también pintaba era una
paella mixta de tres pollos camperos, dos conejos de monte, unas costillas de
cerdo ibérico y finalmente unas quisquillas que llevaban incorporada la hueva,
negra, como debe de ser.
No hubo punto
final sino cuando clareaba el día. Antes desfilaron por nuestros estómagos
generosos, la mil hojas lorquinas, la breva de Tonosa, y todos los licores
posibles que hicieron realidad que la máquina de deglutir y expulsar volviera a
funcionar.
San Pedro obró el
milagro, como cada año.
Flori, el día después del 29 de junio
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