DEL CORRECTOR Y OTRAS MANUALIDADES
Así, voy repasando el libro, comas, tildes, puntos suspensivos, participios y sustantivos en el lugar adecuado, –¡Ay el verbo Haber! – que alegren el relato, subrayados no, cursivas sí, ojo con las mayúsculas inapropiadas o al revés, las negritas cuando menos, mejor. La FundéuRAE me manda todos los días vía correo electrónico lo correcto de lo inapropiado, o directamente lo desaconsejable de lo permitido, atendiendo al lema de la RAE: Limpia, fija y da esplendor, en defensa del uso “guay” de nuestra lengua. La tarea es ardua y su empleo justo es muy complejo. Otra vez recurro a lo que manifestó el gran García Márquez en un Congreso celebrado en Latinoamérica hace años, por supuesto antes de morir, vino el Maestro a decir que: la Lengua Española debería aligerar y sacudirse bastantes complejos en relación con la pureza del leguaje e ir a lo práctico. Entendí entonces que “lo práctico” consistía en escribir como se habla. Ese era y posiblemente es, el debate. Mi traje particular debería seguir este lema: correcto sin meter la pata, elegante y entretenido, que la sensación de ligereza e interés no facilite la cabezada ni el sopor. Que el libro permita una suerte de comunicación y emociones placenteras en tactos y olores, en el continente y en el contenido.
Así habló Zaratustra… en Flori, a 13 de marzo del veinticuatro.

"... Emociones placenteras en tactos y olores..."
ResponderEliminarY así, cerrando el "continente", las sensaciones ajustan correctamente el traje, sacuden complejos y termina la obra a gusto del autor y sus lectores.