La escalera costó trabajo el diseño, más tarde construirla, después vendría la necesidad de ser bendecida con el argumento en contra del vecino del último piso que alegó el problema que le iba a causar una escalera con tanta vuelta y un agujero inquietante, por contra, el argumento a favor la defendió el vecino del piso  a mitad del camino, el del tercero, adujo que este tipo de escalera le divertía porque estando donde estaba no sabía si bajaba o subía, el párroco de la iglesia vecina puso paz y con el hisopo bendijo desde arriba todos los tramos, los vecinos alborozados creyeron que tanta agua y asperjada con ganas solo podía ser un regalo divino.



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